4:03 AM
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1. Usaremos los términos “violencia de género”, “violencia machista”, “violencia sexista” y “violencia masculina contra las mujeres”, por este orden. Rechazamos las expresiones “violencia doméstica”, “violencia de pareja” y “violencia familiar".
2. La violencia de género no es un suceso, sino un problema social. Por ello, no le daremos este tratamiento. No publicaremos fotos ni detalles morbosos.
3. Nunca identificaremos a las víctimas ni incluiremos información que pueda perjudicarlas a ellas o a su entorno.
4. Respetaremos siempre la presunción de inocencia de los agresores. Una vez haya sentencia condenatoria, los identificaremos debidamente, destacaremos el castigo e intentaremos incluirlo en los titulares.
5. Nunca buscaremos justificaciones o “motivos” (alcohol, drogas, discusiones…). La causa de la violencia de género es el control y el dominio que determinados hombres ejercen contra sus compañeras.
6. Evitaremos las opiniones de vecinos o familiares que no hayan sido testigos directos de los hechos. En cualquier caso, nunca recogeremos opiniones positivas sobre el agresor o la pareja.
7. Intentaremos ofrecer opiniones de personas expertas en la materia. Priorizaremos las fuentes policiales y de la investigación. No se informará con precipitación.
8. Sólo incluiremos testimonios de víctimas de malos tratos cuando no se hallen en situación de emergencia o bajo cualquier tipo de presión.
9. Denunciaremos también la llamada violencia continuada (agresiones, maltrato psicológico… aunque no tenga resultado de muerte).
10. Siempre incluiremos en la noticia el teléfono gratuito de ayuda a las víctima y cualquier otra información que les pueda ser útil.

1. Usaremos los términos “violencia de género”, “violencia machista”, “violencia sexista” y “violencia masculina contra las mujeres”, por este orden. Rechazamos las expresiones “violencia doméstica”, “violencia de pareja” y “violencia familiar".
2. La violencia de género no es un suceso, sino un problema social. Por ello, no le daremos este tratamiento. No publicaremos fotos ni detalles morbosos.
3. Nunca identificaremos a las víctimas ni incluiremos información que pueda perjudicarlas a ellas o a su entorno.
4. Respetaremos siempre la presunción de inocencia de los agresores. Una vez haya sentencia condenatoria, los identificaremos debidamente, destacaremos el castigo e intentaremos incluirlo en los titulares.
5. Nunca buscaremos justificaciones o “motivos” (alcohol, drogas, discusiones…). La causa de la violencia de género es el control y el dominio que determinados hombres ejercen contra sus compañeras.
6. Evitaremos las opiniones de vecinos o familiares que no hayan sido testigos directos de los hechos. En cualquier caso, nunca recogeremos opiniones positivas sobre el agresor o la pareja.
7. Intentaremos ofrecer opiniones de personas expertas en la materia. Priorizaremos las fuentes policiales y de la investigación. No se informará con precipitación.
8. Sólo incluiremos testimonios de víctimas de malos tratos cuando no se hallen en situación de emergencia o bajo cualquier tipo de presión.
9. Denunciaremos también la llamada violencia continuada (agresiones, maltrato psicológico… aunque no tenga resultado de muerte).
10. Siempre incluiremos en la noticia el teléfono gratuito de ayuda a las víctima y cualquier otra información que les pueda ser útil.
actualidad,
decálogo,
noticias,
periodismo,
prensa
12:39 PM
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El director general de Servimedia, José Manuel González Huesa, planteó ayer en Burgos un decálogo periodístico para el desarrollo de la profesión tanto en Europa como en Latinoamérica.
En el mismo se integrarían principios como la veracidad, objetividad, profesionalidad, credibilidad, respeto, confidencialidad, honestidad, independencia, autenticidad y responsabilidad.
Asimismo, durante su intervención en la mesa redonda Las relaciones del medio con las fuentes en América y en Europa , que se enmarca en el II Congreso Anual de Nuevo Periodismo La sociedad de la información y las nuevas tecnologías, unión entre las dos orillas: Europa y América , que se desarrolla hasta hoy en la Casa del Cordón, ofreció una serie de recomendaciones para los profesionales.
Adecuada retribución
Entre ellas, citó la necesidad de un contacto fluido con las fuentes de información, la creación de diferentes especialidades, acuerdos de cooperación con las administraciones públicas, sobre todo, para la puesta en marcha de prácticas en gabinetes de prensa, así como una formación continuada, retribución adecuada e independencia.
En el mismo se integrarían principios como la veracidad, objetividad, profesionalidad, credibilidad, respeto, confidencialidad, honestidad, independencia, autenticidad y responsabilidad.
Asimismo, durante su intervención en la mesa redonda Las relaciones del medio con las fuentes en América y en Europa , que se enmarca en el II Congreso Anual de Nuevo Periodismo La sociedad de la información y las nuevas tecnologías, unión entre las dos orillas: Europa y América , que se desarrolla hasta hoy en la Casa del Cordón, ofreció una serie de recomendaciones para los profesionales.
Adecuada retribución
Entre ellas, citó la necesidad de un contacto fluido con las fuentes de información, la creación de diferentes especialidades, acuerdos de cooperación con las administraciones públicas, sobre todo, para la puesta en marcha de prácticas en gabinetes de prensa, así como una formación continuada, retribución adecuada e independencia.
actualidad,
congreso,
noticias,
periodismo,
prensa
3:58 PM
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Prensa amarilla es el nombre que se da al tipo de prensa sensacionalista que incluye titulares de catástrofes y gran número de fotografías con información detallada acerca de accidentes, crímenes, adulterios y enredos políticos.
El término se originó durante la "batalla periodística" entre el diario New York World de Joseph Pulitzer y el New York Journal de William Randolph Hearst, de 1895 a 1898, y se puede referir específicamente a esa época. Ambos periódicos fueron acusados, por otras publicaciones más serias, de magnificar cierta clase de noticias para aumentar las ventas y de pagar a los implicados para conseguir exclusivas. El periódico New York Press acuñó el término "periodismo amarillo", a principios de 1897, para describir el trabajo, tanto de Pulitzer, como de Hearst.
El diario no definió el término y en 1898 elaboró el artículo We called them Yellow because they are yellow.[1] (El título es un juego de palabras intraducible al español. Yellow significa tanto amarillo como cruel y cobarde.)
El término se originó durante la "batalla periodística" entre el diario New York World de Joseph Pulitzer y el New York Journal de William Randolph Hearst, de 1895 a 1898, y se puede referir específicamente a esa época. Ambos periódicos fueron acusados, por otras publicaciones más serias, de magnificar cierta clase de noticias para aumentar las ventas y de pagar a los implicados para conseguir exclusivas. El periódico New York Press acuñó el término "periodismo amarillo", a principios de 1897, para describir el trabajo, tanto de Pulitzer, como de Hearst.
El diario no definió el término y en 1898 elaboró el artículo We called them Yellow because they are yellow.[1] (El título es un juego de palabras intraducible al español. Yellow significa tanto amarillo como cruel y cobarde.)
Otra versión del origen del término "prensa amarilla" cuenta que hacia 1896 dos magnates de prensa rivales- William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer- eran dueños de dos cadenas de periódicos más poderosas de los Estados Unidos. La lucha se libró sobre todo en Nueva York, donde Hearst era propietario del Journal y Pulitzer del World. Para superarse en la guerra de ventas, ambos apelaban a los toques más sensacionalistas. Titulares de tamaño catástrofe y gran despliegue de fotografías acompañaban una información que no ahorraba detalles acerca de accidentes, crímenes, adulterios y chanchullos políticos. A ese tipo de diario el público les dio pronto el nombre de amarillos. La calificación proviene de una historieta llamada The Yellow Kid, que nació en el World. En ella, las palabras del personaje aparecían impresas sobre su camisa amarilla. El uso de esa tinta en los diarios era una innovación tecnológica, y así, el atractivo propio de la tira se sumó lo detonante del color. El dibujante trabajó alternativamente para uno y otro diario: de esos vaivenes y del común estilo de hacer estallar la noticia ante los ojos del lector surgió la frase " prensa amarilla".
amarilla,
historia,
periodismo,
prensa,
sensacionalista
7:56 PM
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El lenguaje periodístico habitual está anclado en la simulación de esa famosa "objetividad" que algunos, ahora, para ser menos brutos, empiezan a llamar neutralidad. La prosa informativa -despojada, distante, impersonal- es un intento de eliminar cualquier presencia de la prosa, de crear la ilusión de una mirada sin intermediación: una forma de simular que aquí no hay nadie que te cuenta, que "esta es la realidad".El truco ha sido equiparar objetividad con honestidad y subjetividad con manejo, con trampa. Pero la subjetividad es ineludible, siempre está.Es casi obvio: todo texto -aunque no lo muestre- está en primera persona. Todo texto, digo, está escrito por alguien, es necesariamente una versión subjetiva de un objeto narrado: un enredo, una conversación, un drama. No por elección, por fatalidad: es imposible que un sujeto dé cuenta de una situación sin que su subjetividad juegue en ese relato, sin que elija qué importa o no contar, sin que decida con qué medios contarlo.Pero eso no se dice: la prosa informativa se pretende neutral y despersonalizada, para que los lectores sigan creyendo que lo que tienen enfrente es "la pura realidad" -sin intermediaciones. Llevamos siglos creyendo que existen relatos automáticos producidos por esa máquina fantástica que se llama prensa; convencidos de que la que nos cuenta las historias es esa máquina-periódico, una entidad colectiva y verdadera.Los diarios impusieron esa escritura "transparente" para que no se viera la escritura: para que no se viera su subjetividad y sus subjetividades en esa escritura: para disimular que detrás de la máquina hay decisiones y personas. La máquina necesita convencer a sus lectores de que lo que cuenta es la verdad y no una de las infinitas miradas posibles. Reponer una escritura entre lo relatado y el lector es -en ese contexto- casi una obligación moral: la forma de decir aquí hay, señoras y señores, señoras y señores: sujetos que te cuentan, una mirada y una mente y una mano.Nos convencieron de que la primera persona es un modo de aminorar lo que se escribe, de quitarle autoridad. Y es lo contrario: frente al truco de la prosa informativa -que pretende que no hay nadie contando, que lo que cuenta es "la verdad"-, la primera persona se hace cargo, dice: esto es lo que yo vi, yo supe, yo pensé -y hay muchas otras posibilidades, por supuesto.Digo: si hay una justificación teórica -y hasta moral- para el hecho de usar todos los recursos que la narrativa ofrece, sería esa: que con esos recursos se pone en evidencia que no hay máquina, que siempre hay un sujeto que mira y que cuenta.Por supuesto: la diferencia extrema entre escribir en primera persona y escribir sobre la primera persona. La primera persona de una crónica no tiene siquiera que ser gramatical: es, sobre todo, la situación de una mirada. Mirar, en cualquier caso, es decir yo y es todo lo contrario de esos pastiches que empiezan "cuando yo": cuando el cronista empieza a hablar más de sí que del mundo, deja de ser cronista.Hay otra diferencia fuerte entre la prosa informativa y la prosa crónica: una sintetiza lo que -se supone- sucedió; la otra lo pone en escena. Lo sitúa, lo ambienta, lo piensa, lo narra con detalles: contra la delgadez de la prosa fotocopia, el espesor de un buen relato. No decirle al lector esto es así; mostrarlo. Permitirle al lector que reaccione, no explicarle cómo debería reaccionar. El informador puede decir "la escena era conmovedora", el cronista trata de construir esa escena -y conmover.Eso necesita, entre otras cosas, más espacio. Y hay pocos medios que lo ofrezcan: más que nada, por ese miedo a los lectores alectores.Yo lo llamo crónica; algunos lo llaman "nuevo periodismo". Es la forma más reciente de llamarlo, pero se anquilosó. El nuevo periodismo ya está viejo.Aquello que llamamos "nuevo periodismo" se conformó hace medio siglo, cuando algunos señores -y muy pocas señoras todavía- decidieron usar recursos de otros géneros literarios para contar la no-ficción. Con ese procedimiento armaron una forma de decir, de escribir -que cristalizó en un género.Ahora casi todos los cronistas escriben como esos tipos de hace cincuenta años. Dejamos de usar el mecanismo, aquella búsqueda, para conformarnos con sus resultados de entonces. Pero lo bueno era el procedimiento, y es lo que vale la pena recobrar: buscar qué más formas podemos saquear aquí, copiar allí, falsificar allá, para seguir armando nuevas maneras de contar el mundo. Ese, creo, es el próximo paso.
Fragmento del Prólogo de "La Argentina crónica. Historias reales de un país al límite" (Planeta), nuevo libro de selección de crónicas de Maximiliano Tomas. El prólogo pertenece al periodista argentino Martín Caparrós
Fragmento del Prólogo de "La Argentina crónica. Historias reales de un país al límite" (Planeta), nuevo libro de selección de crónicas de Maximiliano Tomas. El prólogo pertenece al periodista argentino Martín Caparrós
11:38 PM
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"Ahora mismo la presión de los debates sociales está en Internet. Internet va a salvar al periodismo. Ahora la Red consigue más audiencia, más influencia que nunca. Si logramos trasladar a Internet ese lugar de debate y discusión estaremos haciendo un gran servicio a la sociedad”.
Esta fue una de las conclusiones a las que arribaron Alan Rusbridger, director del diario británico The Guardian, y Javier Moreno, director de EL PAÍS, en un debate llevado a cabo en el programa del Hay Festival de Segovia, moderado por la escritora y ex directora de The Independent Rosie Boycott, donde los disertantes analizaron el futuro del periodismo.
“Los lectores de The Guardian y EL PAÍS quieren foros, quieren participar, debatir la actualidad, y si no se lo ofrecemos nosotros, los buscarán en otro sitio", aseguró Rusbridger.
Más info, click aquí: http://www.minutouno.com/1/hoy/article/Se-escuchan-opiniones:-dicen-que-los-foros-en-Internet-van-a-ser-la-salvación-del-periodismo%5Eid_51076.htm

"Ahora mismo la presión de los debates sociales está en Internet. Internet va a salvar al periodismo. Ahora la Red consigue más audiencia, más influencia que nunca. Si logramos trasladar a Internet ese lugar de debate y discusión estaremos haciendo un gran servicio a la sociedad”.
Esta fue una de las conclusiones a las que arribaron Alan Rusbridger, director del diario británico The Guardian, y Javier Moreno, director de EL PAÍS, en un debate llevado a cabo en el programa del Hay Festival de Segovia, moderado por la escritora y ex directora de The Independent Rosie Boycott, donde los disertantes analizaron el futuro del periodismo.
“Los lectores de The Guardian y EL PAÍS quieren foros, quieren participar, debatir la actualidad, y si no se lo ofrecemos nosotros, los buscarán en otro sitio", aseguró Rusbridger.
Más info, click aquí: http://www.minutouno.com/1/hoy/article/Se-escuchan-opiniones:-dicen-que-los-foros-en-Internet-van-a-ser-la-salvación-del-periodismo%5Eid_51076.htm
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12:52 AM
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El rol de los periodistas está contenido en su marco ético, aquel que describe y rige su comportamiento. La ética periodística constituye uno de los componentes de la cultura profesional de los periodistas. Por cultura –en sentido amplio y según generalmente el término es usado– se entiende un conjunto socialmente compartido de ethos (valores, hábitos y costumbres), mos (moral: normas, reglas y códigos), doxa (impresiones, opiniones, creencias), episteme (conocimientos), actitudes (acciones generadas por ella) y objetos (monumentos, documentos, instituciones, hechos y en general manifestaciones sociales). La cultura profesional de los periodistas ha sido descrita como “una mezcla de códigos, estereotipos, símbolos, representaciones de papeles, rituales y convenciones, relativos (a) a la función de los medios y de los periodistas en la sociedad y (b) a la concepción del producto-noticia, y a las modalidades que guían su confección. El conjunto se traduce en una serie de prácticas profesionales adoptadas e interiorizadas como naturales...” La cultura no es vivida subjetivamente como convención, sino como naturaleza, como algo propio y constitutivo del ser, en este caso del ser periodista, del individuo que es periodista. Aunque muchos de los componentes de la cultura operan en el ámbito de lo inconsciente, la ética es un producto colectivo racional, la reflexión del grupo o de sus representantes o líderes acerca de su ethos, lo que se traduce en un conjunto objetivo de normas, en un discurso moral, normativo, en un texto: los llamados códigos de ética. El discurso ético es descodificado, interiorizado e interpretado por cada individuo según su propio marco de referencia ético interno, incorporándolo a éste en forma plena, de manera negociada o resemantizando críticamente sus términos. Será esta conciencia moral subjetiva la que determinará finalmente en contextos específicos, en interacción con sus emociones, las actitudes de cada periodista individual, conducta que resultará concordante o no con la literalidad del código.
La cultura –y con ella la ética– son resultado y simultáneamente causa, al interior de una sociedad o grupo específico, del devenir progresivo de la experiencia histórica. En el caso de quienes en el seno de la sociedad occidental actual ejercen la profesión de periodistas, se han ido construyendo como síntesis de la tensión, contradicción e interacción permanente entre los poderes del Estado, del Mercado, de la Sociedad Civil, de los Ciudadanos, de las empresas periodísticas y de los propios periodistas, efecto de una competencia generalizada por abrir o restringir espacios al ejercicio de las diversas libertades involucradas (de investigación, de información, de expresión, de opinión, de conciencia, de imprenta, etc.), reglamentando roles, facultades y límites, derechos y deberes, lo que se ha ido materializando en las diferentes normativas internacionales, nacionales y códigos de ética profesionales.
La cultura –y con ella la ética– son resultado y simultáneamente causa, al interior de una sociedad o grupo específico, del devenir progresivo de la experiencia histórica. En el caso de quienes en el seno de la sociedad occidental actual ejercen la profesión de periodistas, se han ido construyendo como síntesis de la tensión, contradicción e interacción permanente entre los poderes del Estado, del Mercado, de la Sociedad Civil, de los Ciudadanos, de las empresas periodísticas y de los propios periodistas, efecto de una competencia generalizada por abrir o restringir espacios al ejercicio de las diversas libertades involucradas (de investigación, de información, de expresión, de opinión, de conciencia, de imprenta, etc.), reglamentando roles, facultades y límites, derechos y deberes, lo que se ha ido materializando en las diferentes normativas internacionales, nacionales y códigos de ética profesionales.
11:41 PM

