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H@CIENDO HISTORI@

1 Comments »
La historia de la tele
Televisión Argentina. Del transistor al micro chip.
El 17 de octubre de 1951, LR3 Radio Belgrano TV Canal 7 realizó la primera transmisión televisiva en la Argentina. Desde allí en adelante, el paso de una televisión gubernamental a un servicio privado se constituyó en un elemento central de poder en la historia de la política argentina. El libro "La Historia de la Tele" narra año por año acontecimientos de la televisión argentina, desde sus inicios, hasta nuestros días.
Por Paula Arias
El 17 de octubre de 1951, LR3 Radio Belgrano TV Canal 7 realizó la primera transmisión televisiva en la Argentina. Así, se inauguró oficialmente la televisión en el país. La instalación de este primer canal (único por casi una década) fue posible por decisión del gobierno del general Perón y gracias a los recursos del Estado. Los equipos técnicos fueron importados de los Estados Unidos por Jaime Yanquelevich, ex licenciatario de LR3 Radio Belgrano, quién seguía al frente de la administración de la radiodifusora. Las primeras imágenes mostraron, desde la Plaza de Mayo, un acto en conmemoración de El Día de la Lealtad.
Si bien el Estado poseía la titularidad del servicio, muchos espacios fueron comercializados, en estos primeros tiempos, entre sus anunciantes. En ese momento la programación era escasa y los horarios de emisión reducidos. Se trataba de acercar a la pantalla a los artistas del teatro, el cine y la radio, aunque estos la consideraban un medio menor.
"Cada día se inauguraba un género o una manera de resolver algo que hasta ese momento no se sabía cómo. En materia de iluminación, de escenografía, de vestuario, de maquillaje, todo tuvo que ver más que nada con la experiencia. Casi todo era ensayo y error. De hecho en esos años se fundó una manera de hacer televisión, todos los días con mucha improvisación, pero también con muchísimo nivel de riesgo.", cuenta Carlos Ulanovsky, quien junto a Pablo Sirvén y Silvia Itkin escribió el libro Estamos en el aire, publicado por la Editorial Planeta.
En 1955 la Revolución Libertadora, golpe de estado encabezado por el General Aramburu, destituyó del gobierno al General Perón. "Las autoridades de la Revolución Libertadora se comprometieron públicamente a desmantelar el monopolio estatal en los medios de comunicación". Así, el 25 de noviembre de 1957, el gobierno militar dictó el decreto 15.460, llamado ley de radiodifusión, que posibilitó la instalación de la televisión privada en la Argentina.
En 1958, se llamó a concurso público para la licitación de las nuevas emisoras y, días antes de que asumiera el gobierno el Dr. Arturo Frondizi, se adjudicaron por 15 años los canales privados: Canal 9 fue otorgado a la Compañía Argentina de Televisión (CADETE), Canal 11 a Difusora Contemporánea (DICON) y Canal 13 a Río de la Plata TV S.A.
Debido a la escasez de recursos para llevar a cabo semejante empresa, los canales recién comenzaron sus transmisiones a partir de 1960. Si bien el decreto 15.460 dejaba expresa constancia que no podrían hacerse cargo de las emisoras capitales extranjeros, los canales necesitaron del apoyo externo para poder salir al aire. "Los tres canales privados arrancaron con un sostén económico de las tres cadenas norteamericanas (ABC, NBC y CBS). Muy velozmente, unos 4 años después, los canales se empezaron a desligar de esas cadenas", dice Ulanovsky.
Otra característica de la mencionada ley fue su carácter antioligopólico. La norma prohibía la conformación de redes y cadenas. Hecha la ley...se empezó a configurar la televisión en cadena, con la emisora y productora en capital y sus repetidoras en las provincias.
En 1960 se produjo un cambio tecnológico importante con la aparición del videotape. Los canales privados hicieron uso, desde sus inicios, del nuevo instrumento que revolucionaría la forma de hacer televisión . "Ahora se podían grabar los programas. Se grababa dos veces al día, con horarios muy estrictos y para todos comenzó la televisión a ser un negocio", asegura Carlos Ulanovsky.
En Junio de 1966 empezó a funcionar, con sede en la ciudad de La Plata, Tevedos, quinto canal que se sintonizaría en la Capital Federal.
A mediados de la misma década, las cadenas norteamericanas comenzaron a desvincularse de los canales capitalinos. En 1965, Alejandro Romay se hizo cargo de la mayoría de las acciones de Canal 9. En 1970 Héctor Ricardo García compró gran parte del paquete accionario de canal 11, y en 1971 sucede lo mismo en canal 13, con la venta de las acciones de la CBS y de Time Life a Goar Mestre y Editorial Atlántida como nuevo socio.
De acuerdo con lo que expresa Silvia Itkin, el período comprendido entre 1967 y 1982 (sobre el cuál trabajó en el libro) es muy interesante por los cambios tecnológicos y de contenido. "Aparece la famosa 'maquina de mirar' con las cámaras más chiquitas y el cassette como soporte fundamental de lo que se graba. Esto inmediatamente repercute en un nuevo formato en el que, básicamente, compiten 'Videoshow' y 'Mónica Presenta', un magazine de información general que tiene la posibilidad de manejarse con libertad enviando periodistas y camarógrafos a cualquier sitio."
Posiblemente la llegada de Héctor Ricardo García a canal 11 marque un quiebre en la programación con la introducción de contenidos más populares. En relación con esto, Itkin afirma que "el concepto de lo popular era muy fuerte en los '70 y García se prende de eso, pone a comer a la Chona, tiene en su pantalla un personaje como Minguito. Eso es un índice de popularidad y de alta audiencia que sobrevive y cautiva a la gente mucho más allá de las críticas que los medios gráficos hacen de la televisión en ese período".
A su vez, la periodista asegura que existían tres guerras: "Una es la de los programas ómnibus, los famosos sábados, y los maratones televisivos por causas benéficas. Esto genera una especie de sentido de permanencia ante cámara. Es el periodo de los casamientos de famosos por televisión, que empieza con Evangelina Salazar y Palito Ortega en 1967.
En segundo lugar, aparece el color. Este es el corolario de luchas bastante intensas, en las que hay una mezcla de poder económico y militar. Los canales se endeudan gravemente para equiparse, el 11 llega con su último aliento un año más tarde a tener la pantalla cromática, que es condición sine qua non de la transmisión del mundial.
Por último García inaugura en los '70 una guerra de noticieros muy fuerte. Se desplazan los teleteatros como segmentos fuertes de la siesta y aparecen los magazines de la tarde. También hay realities muy importantes y aparecen las historias de seres anónimos".
Hacia fines de 1973 se produce la intervención, por parte del gobierno, de los canales privados y sus productoras. Esto generó una discusión: las licencias caducaban a los 15 años y el problema se originaba en si se debían contar los años desde la adjudicación de la licencia o desde la puesta en aire de la emisora. El articulo 43 de la ley 5490/65 reglamentaba que se debía contabilizar el plazo de 15 años a partir de la transmisión; pero el presidente de facto, Alejandro Lanusse, lo derogó con lo cuál las licencias finalizaron en abril de 1973. A partir de ese momento, los canales quedaron bajo la órbita del Estado.
Si bien toda la historia de la televisión en la Argentina estuvo signada por la censura, los años analizados por Silvia Itkin, que abarcan entre otros gobiernos a la última dictadura militar, muestran formas brutales de cercenamiento de la libertad, listas negras y persecuciones. "Era un momento de mucho contraste: había una asesoría literaria en cada canal (la oficina del censor) donde se cambiaban, se tachaban y se eliminaban páginas enteras de libretos y, por otra parte, se daba una miniserie como 'Yo Claudio'. Hay muchas asambleas de autores pidiendo igualdad para juzgar a los autores nacionales y lo que se trae de afuera, en una época de enorme cantidad de enlatados, a pesar de que toda la proclama milica era la de tener una programación nacional", cuenta Itkin.
Con la llegada de la democracia, en 1983, las cosas no cambiaron demasiado. Sólo canal 9 fue restituido (en 1984) a su antiguo dueño, Alejandro Romay, quién compitió -y ganó en audiencia- con los canales en manos del Estado.
Las Transformaciones más importantes se produjeron recién a fines de 1989 y principios de los '90, con "la reprivatización de los canales 11 y 13 y a partir de ahí una escalada de cambios muy fuertes como el auge del cable, que también había empezado a fines de los años '70, que comienza a tener mucha incidencia, y a tener cada vez más penetración", asegura Sirven.
Si bien Romay presentó batalla durante varios años a los canales nuevamente privatizados, en 1997 decidió vender su emisora. "Ahí desaparece el último de los líderes personalistas que caracterizaron el gerenciamiento de la televisión argentina y empieza a hacerse cada vez más oscura la posesión de los medios y a acelerarse el cambio de manos.", dice Sirven.
Como balance de estos últimos años, parecería que la televisión cumplió un ciclo y volvió a los modos de producción de la década del '60, con la tercerización de la producción tras la aparición de empresas independientes como Pol-Ka, Cuatro Cabezas, Ideas del Sur o Promofilm.
En cuanto a los cambios tecnológicos, Pablo Sirven enumera: "la aparición de islas de edición, la versatilidad de los equipos, la explosión de estudios independientes, la aparición de la TV Satelital, la televisión digital y la globalización; hasta llegar a la primera transmisión global e interconectada, el 31 de diciembre por canal 13, generando imágenes desde todo el mundo hacia todo el mundo".
En una época donde, a juzgar por lo que se ve, existen muchos canales para emitir mensajes pero muy poco que decir, Itkin asegura: "La televisión es un medio masivo y en todas las épocas recibió críticas. Necesariamente tiene que ser conservadora porque sale a satisfacer a un público muy amplio. La mayoría de la gente no sigue a las vanguardias, por eso las vanguardias son lo que son y no se convierten en un éxito masivo. Y la televisión, en ese sentido, no resiste las vanguardias, como pasó con programas como 'Viva la patria', 'Delicatessen', 'Todo por dos pesos'. Son fugacidades que satisfacen a alguna minoría".
Por su parte, Pablo Sirven entiende que el cambio fundamental en estos años es la forma de mirar:
"Hay unas 70 señales, transmitiendo 24 horas, y la gente no quiere perderse nada. Se termina mirando fragmentos de programas y eso hace una revolución en la 'lectura' de la televisión".
Sobre esto, Ulanovsky considera que el gran fenómeno de la televisión es el zapping ya que permite al espectador construir su propio programa: "ir navegando con el control remoto y pararse donde quiera. Estar en todo".
En momentos en que la cultura audiovisual se expandió notablemente con la llegada de la televisión a la carta, las películas en DVD, el acceso masivo al cable, las cámaras familiares, los video juegos e Internet, la televisión abierta no parece dispuesta a firmar, todavía, su acta de defunción pese a que, según Pablo Sirven, está perdiendo plata. No obstante, frente a tanta competencia, es imprescindible que la televisión modifique sus discursos para poder captar la atención de quienes navegan por un universo plagado de imágenes, si pretende sobrevivir en esta selva mediática.
Venimos
"Estamos en el aire" es el último libro de la trilogía que Carlos Ulanovsky escribió sobre los medios de comunicación (antes habían sido "Días de radio" y "Paren las rotativas"). Para contar la historia de la televisión argentina, en un libro de 54 capítulos, casi 700 páginas, más de 1000 fotos, un índice analítico de más de 5000 nombres de personajes y programas, Ulanovsky convocó a los periodistas Pablo Sirven y Silvia Itkin. "Faltaba contar la historia de la Televisión Argentina. Se había contado parcialmente, de hecho Carlos y yo teníamos unos libros que hablaban del tema pero nunca de una manera tan integral", cuenta Sirven. Carlos Ulanovsky había escrito "TV. Guía Negra" con Silvina Walger en 1973 y "Televisión Argentina: 25 años después" en 1975 y Pablo Sirven había hecho "Quién te ha visto y quien TV", en 1988, con una reelaboración el año pasado, "El rey y la TV.", bibliografía sobre Goar Mestre, en 1996 y "Perón y los medios de comunicación" en 1984."Tardamos 2 años. Si bien cada uno se encargó en el 98 % de su parte, cruzamos los archivos, la lectura y los entrevistados de los tres y finalmente en la edición también están cruzadas las cosas", dice Sirven. El libro narra año por año acontecimientos de la televisión argentina, desde sus inicios, en 1951, hasta nuestros días. Para su escritura, el libro se dividió, en tres partes: Ulanovsky se ocupó de la televisión desde el año 1951 hasta 1966, Silvia Itkin desde 1967 hasta 1982 y Pablo Sirven desde la llegada de la democracia, en 1983 hasta septiembre de 1999.
5:21 PM

1 Response to "H@CIENDO HISTORI@"

Jorge Says :
11:49 AM

Si ponen el artículo en letras de color rosado no puede leerse nada

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